Compartiendo anécdotas de la vida cotidiana porteña:

Ayer, Jueves a la mañana, salí temprano con la bici, hice 10 metros y saludé al portero vecino con el que tengo buena onda pero me pegó un grito y me hizo frenar: “Che pibe, me avisó el hombre de ahí enfrente que a tu auto le rompieron el vidrio.” Sin entender nada me saqué los auriculares y le pregunté: ¿Mi auto?” Me contesta: “Si, está ahí enfrente, le rompieron el vidrio del costado.”

Me acerqué al auto y efectivamente me habían roto el vidrio y el ventilete del auto. Tenía todo el auto revuelto, la guantera abierta, vidrios por todos lados, pero no me habían afanado nada. Mi stereo con Cassette cumplió su función aunque no en un 100%. No había nada que afanar, ni el cargador del teléfono ni los cables me afanaron. Los papeles del auto, etc. Todo estaba ahí. Con la paja acorde a la situación le agradecí al portero por avisarme y fui a casa a hacer la denuncia en el seguro y ver si me lo cubría. Efectivamente me cubría el arreglo, conseguí un proveedor a 4 cuadras de casa, coordiné y me dijo que se lo lleve hoy Viernes a la mañana. Volví al auto, le puse un cartón para tapar el vidrio roto pegado con cinta y me fui en la bici a hacer lo que tenia que hacer.
Me pasé el día de acá para allá, etc. Eran tipo 22hs. Estaba en casa tranquilo mirando una película y me acordé del auto. Pensé que tal vez seria bueno moverlo de lugar y estacionarlo donde haya más luz. Si bien no había nada que puedan afanar, el cartón desprolijo en la ventana llamaba mucho la atención y decidí moverlo. Como estaba en la misma cuadra de casa salí sin billetera ni nada. Fui, estacioné el auto en la puerta de casa y cuando salí, vi que en la galería que está a mitad de cuadra estaba la dueña y decidí pasar a saludar.
Nos pusimos a charlar en la vereda mientras ella pintaba algo en la vidriera del local. Noche muy tranquila, algo de gente circulando, muy relajados tomando Martini con Fanta. De golpe escuchamos unos ruidos raros en la esquina de Salguero y Soler donde hay una heladería. Había un auto estacionado en el semáforo que puso balizas y, se bajó una mina. Justo pasó un pibe en bici que venía de ahí y me dice “Parece que pasó algo”. Me paré y fui corriendo ala esquina, lo primero que escuché fue: “¿Estás bien? ¿Estás bien?” Miré para adentro y había un tipo todo ensangrentado con cara de desorbitado. Sangre por todo el piso de la heladería, un pendejo que corría para adentro a buscar un teléfono. Llamé al 911 y pedí ambulancia y patrullero. En el interín me enteré que habían entrado a afanar tres tipos armados, el heladero se les fue al humo y los pibes lo cagaron a culatazos en la cabeza, tenía 4 tajos que parecían importantes. Paula (la mina de la galería), lo conocía al heladero, lo hizo sentarse y que se relaje. En 3 minutos llegaron 3 patrulleros, uno por Salguero, otro por El salvador y otro contramano por Soler. Se sumó un tipo en moto de civil con handy y chumbo, nos pidió descripción de los chorros, era de “servicios especiales”. Yo no los había llegado a ver a los chorros pero los del auto que estaban en la esquina los describieron perfecto. Los de la moto salieron cagando a buscarlos y lo mismo otro patrullero. Al toque llegaron dos patrulleros más y a los 5 minutos llegó el SAME.
Estaban todos muy nerviosos, empezaron a llegar los vecinos chismosos, etc. El SAME lo revisó al heladero y como lo tenían que coser lo subieron a la ambulancia. El tipo no quería dejar el local solo y su mujer estaba en camino. Entonces le dio la llave del local a Paula (mi amiga de la galería) y guita para que pague el taxi. El del SAME pidió que alguien  lo acompañe al hospital por si había que internarlo y demás. El tipo estaba sin celular porque se lo habían afanado y como estaba medio nervioso necesitaba que alguien esté con el. En eso llaman por radio y dicen que atraparaon a los chorros pero que alguien tiene que ir a reconocerlos para asegurarse de que sean ellos. El pendejo que estaba con el heladero (Estaban sólo ellos en la heladería al momento del atraco) se subió a un patrullero y se fue. Les habían robado los celulares y una laptop. Cuestión que me subí a la ambulancia para acompañar a mi nuevo amigo Rubén “el heladero”. Antes de salir el enfermero lo hizo frenar al chofer de la ambulancia y le dijo: “Pará que llegó la mujer”, se abre la puerta y aparece la mujer de Rubén, alteradísima. Lo primero que ve, es a su marido con sangre por todos lados, la camisa llena de sangre, la cabeza cortada. Se puso a llorar a los gritos. Tratamos de calmarla con el enfermero diciéndole que Rubén está bien y la mina me mira fijo:  “Yo no te conozco. ¿Vos quién sos?”.  ” Soy un vecino, lo estoy acompañando a Rubén para que esté comunicado. Si querés podés ir vos con el”. Ahí salta el del SAME, la aleja a la mujer y le dice “Señora, su marido está bien. Ud está muy nerviosa. Mejor que se quede acá en el local con el oficial. Nosotros lo llevamos a Rubén, Ud cualquier cosa se comunica con… conn… ¿Tu nombre?”, me pregunta a mi. “Con Mariano” le dice, “Tranquilícese”. La mina baja un cambio, el del SAME me subió a la ambulancia y nos fuimos al Fernánadez.
Yo siempre en contacto con mi amiga de la galería. Le presté el celular a Rubén, llamó a su vieja para avisar que estaba OK, habló con su mujer, etc. Nos enteramos que los tipos se habían escapado en auto y los habían agarrado. Empezó un raid por hospitales. En el Fernández esperamos una hora y no lo atendieron por lo que nos tomamos un taxi y nos fuimos al Gûemes. Ahí otras largas horas de espera. Mientras, en la heladería llegaron los peritos, tomaron muestras de sangre porque los chorros tenían su sangre encima y servía como prueba. Declaración a los testigos, etc, etc. La mujer no se podía ir porque estaba la heladería llena de canas, el empleado (que era el pendejo de 20) estaba en la comisaría y mi amiga metida en el medio como testigo de las muestras de sangre, etc…
Yo en el hospital esperando que le saquen placas para que le den el alta. Tipo 3.30 am llegué a casa. Rubén, mi nuevo amigo, muy agradecido por todo. Un raid bizarro donde nos cruzamos con todo tipo de personajes. La noche de Buenos Aires esconde cosas de todo tipo. Desde heridos de bala en el Fernánadez, una partuirienta con el novio que se quedaba dormido, un taxista  de 2 metros de altura facho al mango, un cana que me susurra “Ya que no nos dejan meterle bala en la cebaza a todos, por lo menos hagamos las cosas bien para que terminen adentro de por vida”, una vieja que quería entrar a la heladería a tomar su ginebra de todas las noches hasta que vió el piso lleno de sangre. Etc…
Una noche muy bizarra y anecdótica solamente porque no pasó nada grave. Al final fue así: Entraron tres chorros a la heladería. El heladero estaba cerca de la puerta en una mesa charlando con su empleado (el pendejo de 20). Cuando entraron los tipos el heladero se les fue al humos sin pensarlo. Entre dos de los chorros lo recagaron a trompadas. El pendejó se ligó un culatazo en la cabeza y salió corriendo, activó la alarma y se escondió en el depósito. Uno de los chorros agarró lo que tenía a mano que eran los celulares de los dos y una laptop. Se fueron corriendo por Salguero y se subieron a un auto que parece que ya tenían. La cana de civil en la moto los encontró en Recoleta y se los llevó presos después de que el pendejo los reconozca. Según me dijeron ayer, ni se resistieron, no hubo tiros ni nada. Parece que tenían sólo tres balas en las tres armas que tenían. El diario exagera un poco con lo de tiroteo y poniénedole plural a todo. Igual, lo que pasó, pasó. Y fue una cagada.
Yo llegué a casa, me tomé un whisky y me fui a dormir.

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  1. by Frida

    Que vivencia Mariano ,! Muy bien relatada ….pero no me queda claro , te sentias involucrado, metido en la escena o lo mirabas como un espectador ?

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