13Aug

Idiota

El ochenta y tres por ciento de las veces que me pongo anteojos negros lo hago en cámara lenta como si estuviera en una película… Y me río solo.


Creo que tenía alrededor de 12 años. Era uno de esos clásicos veranos de Buenos Aires donde el programa del Domingo era levantarse temprano, cruzar Figueroa Alcorta y esperar en la esquina de la Shell al colectivo que me llevaba al Club. No sin antes ver el mismo y cuasi patético cuadro de los tres preservativos usados en la misma esquina, como todos los domingos. Tirados en el piso, al borde de la alcantarilla. Me acuerdo de haberme imaginado historias múltiples de encuentros fortuitos de sábado por la noche de algún vecino, sin entender el porqué de la necesidad de tirar los preservativos siempre en la misma esquina.

 

Y así arrancaba el domingo, esos donde el sol partía el asfalto y el programa completo era salir temprano al club y pasar todo el día allá. Esos días donde el objetivo es consumir energía. Un poco de Fútbol, un poco de pileta, otro poco de fútbol, otro poco de pileta, un torpedo de limón y vueltaa casa justo cuando se ponía el sol. Con los hombros y los cachetes ardiendo, sufriendo lo que a la noche se transformaría en una picazón que el simple roce con las sábanas iba a desencadenar.

 

Emprender la vuelta no era tarea fácil, la clave era hacer dedo en la puerta del club y conseguir que algún alma caritativa decida traerme de vuelta a casa.Esa vez , un “Señor” (a esa edad toda persona que maneja una auto es un señor) se apiadó de mi y de mi amigo a quien llamaremos “Josecito” y decidió llevarnos. Me acuerdo que el auto era blanco, pero no la marca ni el modelo. Lo que si me acuerdo perfecto fue el recorrido que hicimos. Como todos los domingos, la Panamericana (que en ese entonces tenía dos carriles solamente) era intransitable por el tráfico por lo que optamos por volver “por adentro” e ir bordeando el río, hasta el Tigre y ahí tomar la Panamericana ya más descongestionada para llegar al centro. Cuestión que mi inquisidor compañero de viaje Josecito, bombardeó a preguntas sobre todo tipo de cuestiones adultas a este “Señor “que no tendría más de 25 años. Pero que para nosotros era una eminencia en todo tipo de cuestiones.

Y vaya uno a saber porqué hoy me levanté recordando el momento justo en el que cruzábamos un arroyo, era a la altura de San Frenando. Y tengo la imagen grabada en la cabeza de mirar por la ventana y ver la baranda blanca del puente y el arroyo marrón cargado de sauces verdes, cuando Josecito disparó la pregunta “¿Y? ¿Tenés novia?”. A esta altura de la conversación ya había confianza suficiente como para tutear al piloto que nos había iluminado con todo tipo de cuestiones de la vida adulta. Y el piloto, ese joven señor, la voz de la experiencia para estos dos púberes que esperaban atónitos una respuesta en el asiento de atrás, en ese viaje donde me ardían los hombros de tanto sol y los ojos de tanto cloro en la pileta, respondió mirándonos por el espejito del auto: “Uff. Las mujeres… Bicho difícil la mujer.” Y se quedó callado por un largo rato.

 


megustacomosesienteelpastísenmilenguamediodormida.

mehubieragustadoabrazartecomoteníapensado.

 

megustasaberquehagoloquemásamoyquelodisfrutomientras.

 

avecesmedueleloquepienso.lasolaideadesaberquehubieraestadoexcelentemehaceunpocomal.

 

peroalmismotiemposéqueporalgopasanlascosas.

 

nodejodemoverme.

 

perosabémuybienquetepensabaprofundayqueloquenofue,porlomenosenmicabeza,enofueporquenoestabaslistaparalomejor.

 

nosésialgunavezvolveremosacoincidirperoporlomenosestoytranquiloquehiceloquemegusta.

 

ytalvezladiferenciaesqueyoséqueesloquequiero.

 

asícomomegustacomosesienteelpastísenmienguamediodormidacomoesevaezquenosdimosesebeso.

 

yyonomeolvido.

 

yyosilopensé.

 

avecesdemasiado.

 

ahh,ybueno,nada.

 

nosedio,nosdimos.

 

 

 

esoestodo.

 

porhoy.

 

porahora.

 

porsiempre.

 


01May

Hoy

es hoy y no es hoy. pero hoy es distinto. esto es simplemente un registro de eso.

así, en minúscula y chiquito, pero registro al fin. gracias

Viene de: Una Foto de Esta Semana nro 240 (www.follow.follow.blogspot.com)

La foto es técnicamente mala. Fuera de foco, movida… Creo que el único logro técnico es que está centrada.

Pero hay algo de esa situación que ya viví millones de veces que me hizo pensar. Y pensé por pensar y divagué por divagar y aunque nada viene de la nada (ya que la nada, nada puede dar), de algún lado me vino la idea. Y sí., ahora me es imposible pensarlo sin que fuera una máxima. Una mujer con un paraguas se ve sexy. Y no es sexy en un sentido puramente físico, exacerbado por un vestuario de pantalones chupines y botas altas. Hay algo en la vulnerabilidad de la mujer que me hace más hombre. La sola idea de ver esa vulnerabilidad ante el agua, la lluvia, esa naturaleza que la ataca sin distinguir sexo, sin saber nada de caballerosidad, sin tener códigos del buen vivir donde “Las mujeres primero”, donde cualquier deseo es cumplido, siempre y cuando haya amor de por medio…

Definitivamente me gusta la idea de concebir a una mujer caminando bajo la lluvia con un paraguas en la mano. Con eso adminículo ridículo y precario, tratando de cobijarse bajo las tempestades de la vida. Me gusta la idea de concebirte enamorable, de verte y disfrutar de la idea de hacerte bien, de cuidarte, de correr con vos aunque nos mojemos más.

Hay algo en los paraguas que desvela lo vulnerable que somos. Y verte así mujer, sola. Sencillamente caminando con un paraguas, me gusta, me enamora, me apasiona y despierta mis sentimientos más puros.

Porque si sos vulnerable, te hago falta y si te hago falta es porque nos complementamos. Y si nos complementamos, yo soy felíz. (Y a mi me hacés falta).

 

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The photo is technically poor. Out of focus, blurred … I think the only technical achievement is that it is well centered.


But there is something about that situation that I lived a million times that made me think. And it made me think and wander and though nothing comes of nothing (because nothing, nothing can give), from somewhere I got the idea. And yes. Now I can’t think about this without it being a maxim. A woman with an umbrella is sexy. And it’s not sexy in a purely physical sense, exacerbated by a wardrobe of skinny pants and high boots. There’s something about the vulnerability of women makes me more of a man in some way. The thought of seeing that vulnerability to rain, to water, nature attacking without distinguishing the sex, knowing nothing of chivalry, without codes of good living where “Women first,” where every wish is fulfilled, provided there is love in between …

I definitely like the idea of conceiving a woman walking in the rain with an umbrella in her hand. With this ridiculous and insecurely stupid gadget, trying to shelter under the storms of life. I like the idea of conceiving love, to see and enjoy the idea of making you well, take care of you, to run with even if I know we will get even more wet.

There’s something about umbrellas that reveals how vulnerable we are. And seeing you like this, a lonely lady. Simply walking with an umbrella. I like it, It makes me love you and it awakens my most pure and deep feelings.

Because if you’re vulnerable, you need me. And if you need me qe compliment each other. And if we complement, I’m happy. (And I really need you.)


Estar en casa, ver una película como por ejemplo Cashback o Somers town y jugar a estar enamorado. Querer sentir esa idea de estar enamorado y dar esos besos imaginarios que son perfectos.

Escuchar un buen tema, como por ejemplo A sunday smile o Forks and knives de Beirut y disfrutarlo en serio e imaginarte que lo disfrutás con ella y que está todo bien. Y saber que está todo en tu cabeza y que es una mentira pero en el fondo saber que es eso exactamente lo que vos buscás, lo que vos querés aunque te cueste reconocerlo. Y pensar otra vez en esos besos con la lengua medio dormida y donde todo sabe rico. Esas situaciones que querés que no terminen.
Como una sonrisa de invierno un domingo donde tus dedos bailan y ella y vos la pasan bien.
“A sunday smile, we wanted for a while”…
Alguna vez fui una isla…
Relajate y disfrutá… A pesar de todo la vida que tengo parece un sueño y hay veces que no puedo creer las boludeces que me hacen tan feliz. Tan pero tan feliz.


Cause I love the life I lead

And I know my enemies

Well if God is on our side

Well that’s all you really need

Well that’s all we really need

Well that’s all I really need

“Children” Delta Spirit

 

Salí de casa a las 11PM. Nadie estaba interesado en acompañarme. Las excusas eran justificadas y mi testarudez insistía en que tenía que ir igual. Salir solo una noche en NY no es el mejor programa del mundo. Esta ciudad tiene esa perversa maneja de hacerte sentir muy solo entre millones de millones de idiomas, colores, estilos y personas. El recital empezaba a la 1 y era parte de un “festival” de varias bandas.

Me había pasado el día encerrado laburando en casa y el Jack Danniels que me acompañó mientra vi “A guide to recognizing your saints” (Buena peli, se lleva 4 marianitos) me dio el combustible para superar el frío y llegar al subte. Me subí a eso de las 11:15 con toda la actitud y empecinado en pasarla bien. Bajé en el Soho, a 20 minutos de viaje de casa y caminé al bar donde tocaba Matt Vasquez, cantante de Delta Spirit. Me metí en el bar (después de tratar de convencer, sin suerte, al patovica que las chicas que entraron conmigo eran mayores). Una vez adentro vi el listado de bandas y la energía que me había llevado hasta ahí desapareció cuando me di cuenta que Matt no estaba en la lista. Ya estaba ahí, estaba solo y no tenía que explicarle a nadie que seguramente me había equivocado de fecha. Me pedí un Jack Danniels y me mandé a ver la banda que estaba tocando.

NY tiene la particularidad de ser una ciudad extremadamente ecléctica. En un “festival” de bandas de este estilo uno se puede llegara topar con un grupo de tres raperos de medio oriente, borrachos hasta la médula entonando las más diversas frases y canciones anti-McDonalds, mientras un DJ con cara de nada pincha las melodías y hace scratch como un robot automatizado. Eso fue lo que me encontré yo. Un pakistaní, un afgano y un indio delirando arriba de una tarima que hacía de escenario con un grupo de unas 60 personas moviendo la cabeza y divirtiéndose haciendo coros. Disfruté de eso, de estar ahí, de ver la mezcla y la aceptación del público. Las risas y los delirios. Me terminé mi trago y ya dispuesto a irme a dormir salí del bar para darme cuenta que no había entrado en el lugar que tocaban los que a mi me habían motivado a moverme. Entré a “The Living room” para encontrarme con Matt de Delta Spirit con su clásica camisa cuadriculada de leñador, guitarra colgada y exprimiendo sus cuerdas vocales al mejor estilo Joe Cocker en Woodstok. Atrás quedó la alegría de haber descubierto al trío de rap. Me acerqué al escenario, agarré una silla, pedí otro Jack Danniels y disfruté de un show exquisito.

Es un placer disfrutar de la buena música tan de cerca. Tengo toda la sensación que Delta Spirit va a llegar lejos y haber tenido el privilegio de estar ahí, es algo que no se si se va a repetir. Creo que eso es lo mejor de buscar bandas nuevas y descubrirlas en lugares chicos, casi sin escenarios y con un sonido que llega desde la garganta y no tanto desde los parlantes. El recital fue perfecto. Mucho de Delta Spirit, algunos covers de Neil Young y a pesar de ser un formato acústico fue a puro grito y con mucha energía.

Cuando terminó (creo que ya gracias a la desinhibición provocada por las bebidas previas) me acerqué a Matt, hablamos un rato sobre Argentina, le pegó una calco del conejo naranja a su armónica y me dijo que era un follower. Con total humildad me preguntó mi nombre y me dijo “Yo me llamo Matt”…

Tal vez Delta Spirit vuelva a NYC en enero presentando su nuevo disco a seguir escupiendo cuerdas vocales al micrófono. Tal vez esté ahí para verlos.

La noche no terminó ahí. Demasiada alegría como para irse a dormir. Pero esos pasos ya son detalles de otra historia.



Hoy soy muy feliz.

Por todo y nada a la vez…
¡Sabelo!
P.D.: La mejor historia aún no está escrita. ¡Definitivamente!


01Apr

Llamado

Estar viviendo en NY y que te suene el celular. Que el llamado sea de un gran amigo (pero un gran amigo en serio) y que lo primero que te diga es: Callate y escuchá. Empieza para vos!.

Que luego aleje el celular de su oreja y lo exponga a los primeros acordes de “Karma Police”, tocando en vivo en Buenos Aires…
Esas cosas, sin duda, me hacen feliz.

24Mar

Cordones

Cruzado de piernas, sentado en la clase de la facultad. Por la ventana se ve el estadio de los NY Yanquis. En la mesa, somos sólo dos pares de alumnos y la profesora., debatiendo sobre cómo estructurar nuestras historias para que un documental tenga sentido, fluya, tenga movimiento en el espectador y al mismo tiempo logre transmitir eso que queremos transmitir. “¿Cuál es el tren?” dice mi cuaderno de hojas rayadas amarillas y yo sobrescribo las letras una y otra vez.

Hubo en tiempo en que la pregunta era ¿A dónde va tu tren?. En este caso, mi mente viajaba buscando la motivación de mi historia, el motor que la impulsaría.

Cruzado de piernas, con el tobillo derecho recostado en la rodilla izquierda me quedé callado por un rato y sin darme cuenta, jugando con la punta de los cordones de mis zapatillas, metí en ese agujerito que hay justo en el empeine de las Converse que tenía puestas, la punta de los cordón. Esa partecita plastificada que nos ayuda tanto a embocarle a esos enormes ojales.

Y ahí pasó. Desaparecí del aula, me fui de NY, me fui del hoy, y me encontré con 4 o cinco años, sentado en el patio del Jardín de infantes, con mis zapatillas Topper blancas puestas, metiendo la punta del cordón en ese agujerito.
Una sensación de cosquillas pero no, una sensación que sólo se puede sentir si te ponés uno de estos pares de zapatillas y metés la punta de los cordones en esos agujeritos que hay en el empeine.

Y vi el patio, la reja blanca, esa especie de igloo de fibra de vidrio con escalera, tobogán y entrada para meterse adentro, y jugar a no se que mundo. Y me acordé de ese día que apareció un objeto raro en el cielo y nos sacaron a todos al patio a verlo y cuando volví a casa, estaba la tele prendida y un periodista hablaba desde un avión explicando que era un globo meteorológico lanzado por algún país lejano.

Y volví a NY, a Harlem, al aula, y me quedé mirando por la ventana. Pero no había globos meteorológicos argentinos para que nos saquen al patio. Y mi Universidad no tiene patio.

Pero creo que encontré el tren.